El Royal Liver Building destaca por su estructura de hormigón armado, sus enormes esferas de reloj y sus torres simétricas. Sus líneas limpias y su forma sólida fueron pioneras a principios del siglo XX e influyeron en la arquitectura comercial posterior.
En el interior, los materiales originales, los estrechos pasillos y los espacios mecánicos revelan cómo la función impulsó el diseño. El contraste entre los interiores cerrados y los miradores abiertos acentúa la sensación de moverse por un lugar emblemático en funcionamiento.